
La utilización de los anteojos oscuros en el poker, se ha vuelto un hábito. Pues, casi ningún jugador de poker se sienta a una mesa final de un prestigioso torneo a jugar poker sin tener sus gafas puestas.
Las gafas se han transformado en un elemento esencial para no revelar nuestro juego. Nuestra mirada puede delatar en un 90% la mano que poseemos y el utilizar gafas oscuras, dificulta adivinar nuestras intenciones a los rivales.
El faroleo en el poker está muy bien resguardado con las gafas. Cuando intentamos elevar una apuesta, no teniendo un juego armado o en todo caso poderoso sin gafas, estamos muy propensos a que nuestros rivales se den cuentan que estamos haciendo un farol.

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