
Por regla general, los directores de torneos de poker suelen tener una vida calmada y apacible, gran parte de la responsabilidad final del acto reace sobre ellos, pero una vez que al acto empieza hay muy pocas cosas que pueden salir mal. Los jugadores de poker se van eliminado unos a otros hasta que solo quedan dos, uno le gana al otro y el director del torneo se hace la foto con este triunfador.
Pero en los últimos tiempos, la vida de los directores de torneos de poker ha dado un gran giro, para su propia desgracia. Casos de esto tuvieron como protagonistas a los directores del EPT Berlin y del Gran Casino de Basilea, ambos atracados en pleno torneo por bandas criminales durante este último mes. Ahora, los directores no solo tienen que preocuparse de los clientes, sino tambien de las bandas criminales organizadas, que han visto como los casinos donde se juega poker pueden albergar mucho mas dinero que las entidades bancarias.
El último de estos episodios, ocurrió en el World Poker Tour en su parada en Bucarest, donde el director del torneo tuvo que enfrentarse a un jugador participante enojado y descontrolado, hasta logarar que lo echaran del casino donde se celebraba el evento. Como vemos, la vida de los directores de torneos de poker no solo ha dado un gran vuelco, sino que ademas a se a transformado completamente.